Ricitos de Oro

Los niños nos sorprenden todos los días con su curiosidad y ganas de aventura. Este cuento de hadas, ilustra estas características, al mismo tiempo que es una excelente opción para aprender sobre dimensiones y tamaños. Se trata de un libro tan divertido como educativo pues nos ayuda a reflexionar sobre el respeto a las cosas de los demás. 

Ricitos de Oro, una hermosa niña de cabellos dorados y ondulados estaba perdida en el bosque cuando vio una casita que llamó su atención. Sin saber que se trataba del hogar de 3 osos decidió entrar. Como no se encontraban en casa, tuvo tiempo de explorar, probar la sopa de papá, mamá y bebé oso, recostarse en sus sillones y hasta tomar una siesta en la cama del más pequeño. Cuando la descubrieron, se asustó tanto que escapó por la ventana y corrió hasta encontrar el camino de regreso a su casa. 

Aunque en español conocemos el cuento como “Ricitos de oro”,  el título original que le dio el autor británico y poeta Robert Southey cuando lo publicó en 1837 fue “La historia de los 3 osos”. No fue sino años después cuando se incluyó “Ricitos de oro” en el nombre. Sin duda Southney fue quien volvió popular la historia de esta niña rubia y traviesa, sin embargo; existieron versiones anteriores en la literatura escocesa y posteriores como la de los hermanos Grimm

Como con casi todos los grandes cuentos de hadas, Disney recogió la historia de “Ricitos de Oro” y la llevó a la pantalla grande. La película se estrenó en 1922 y se trató de una cinta de cine mudo.