El Patito Feo

Ser diferente no es malo, al contrario, puede ser algo muy especial. Esta lección, junto con la importancia de no juzgar a nadie por su apariencia, son las más importantes detrás del tierno cuento de Hans Christian Andersen.

En la historia, un pequeño patito “feo” se sentía extraño al lado de sus hermanos patos pues se veía muy distinto a ellos. Al crecer se dio cuenta que efectivamente era diferente pues se convirtió en un hermoso cisne.

  • Algo curioso es que el cuento del “Patito Feo” es una historia autobiográfica. Andersen no se sentía muy guapo y pasó momentos difíciles antes de darse cuenta que la verdadera belleza está en el interior y que la apariencia no podía limitar su felicidad.

  • El famoso escritor, a quien Google dedicó un doodle por su 205 aniversario, tuvo que dormir bajo puentes y pedir limosna de pequeño pues su familia era muy pobre.

  • Cuando en 1843 Andersen publicó el libro en el que además de éste cuento se incluyen otros como La Sirenita y El Soldadito de Plomo, no lo pensó sólo para niños pues creía que detrás de sus personajes e historias había enseñanzas para todas las edades.

  • Debido a que el autor era danés, no es de extrañarse que el cuento se desarrolle en Dinamarca. Aunque en el libro no se menciona de forma explícita, en las primeras páginas nos da la pista con la línea “Entre el Mar Báltico y el Mar del Norte”.

  • A más de 170 años del nacimiento del cuento, los valores: tolerancia, respeto, autoestima, y empatía, siguen –y seguirán– vigentes.

  • Una de las frases más famosas de Andersen fue: “los cuentos sirven para que los niños se acuesten felices y los adultos se despierten inquietos”.